Historia — 2008

La crisis de 2008

La narrativa mainstream sobre la crisis financiera de 2008 es conocida: los bancos fueron irresponsables, la codicia de Wall Street se descontroló, y el mercado libre falló. El gobierno tuvo que intervenir para salvar la economía. Fin de la historia.

La historia real es exactamente al revés.

La causa: el Estado

La crisis de 2008 no fue un fallo del mercado libre. Fue el resultado de décadas de intervención estatal en el mercado de viviendas y en el sistema financiero. La cadena causal es clara:

Paso 1: Tasas artificialmente bajas. Después de la recesión de 2001, la Fed de Alan Greenspan bajó la tasa de referencia al 1% — la más baja en 45 años — y la mantuvo ahí durante un año. El crédito se volvió absurdamente barato. Pedir prestado era casi gratis.

Paso 2: Incentivos perversos del gobierno. Desde los años '90, el gobierno de EE.UU. presionó a los bancos para que otorgaran hipotecas a personas que no podían pagarlas. La Community Reinvestment Act, Fannie Mae y Freddie Mac (empresas semi-estatales de garantía hipotecaria) y políticas explícitas de "promover la propiedad de vivienda" generaron un mercado donde los bancos eran incentivados a prestar irresponsablemente — porque el gobierno garantizaba los préstamos.

Paso 3: Moral hazard. Los bancos sabían, o intuían, que si las cosas salían mal el gobierno los iba a rescatar. La expresión "too big to fail" no nació en 2008 — era una política implícita desde los '80. Si las ganancias son tuyas y las pérdidas son del contribuyente, ¿por qué no tomar riesgos absurdos?

Paso 4: La burbuja. Con crédito barato, garantías gubernamentales e incentivos a prestar a cualquiera, los precios de las viviendas se inflaron hasta niveles insostenibles. Los bancos empaquetaron las hipotecas basura en instrumentos financieros complejos (MBS, CDO) y las vendieron al mundo como inversiones seguras. Las agencias calificadoras — reguladas y protegidas por el Estado — les pusieron AAA.

Paso 5: El colapso. Cuando las tasas empezaron a subir y los deudores dejaron de pagar, todo el castillo de naipes se derrumbó. Lehman Brothers quebró. AIG fue rescatado. Los mercados globales se desplomaron. Y el gobierno, que había creado las condiciones para la crisis, se presentó como el salvador.

El rescate: socialización de pérdidas

La respuesta del gobierno fue el Troubled Asset Relief Program (TARP): US$700.000 millones de dinero del contribuyente para rescatar a los bancos que habían tomado los riesgos que el propio gobierno había incentivado. La Fed, por su parte, compró billones de dólares en activos tóxicos con dinero creado de la nada.

Los banqueros que presidieron la catástrofe conservaron sus fortunas. Los contribuyentes que la pagaron no eligieron hacerlo. Los propietarios que perdieron sus casas no fueron rescatados. Las ganancias habían sido privadas. Las pérdidas fueron socializadas.

La crisis financiera de 2008 no fue causada por la desregulación. Fue causada por regulaciones que crearon incentivos perversos, por un banco central que manipuló las tasas de interés, y por un gobierno que garantizó los riesgos que los bancos nunca habrían tomado con su propio dinero.
Thomas E. Woods — Meltdown, 2009

Lo que los libertarios dijeron

Mientras el mainstream culpaba al "capitalismo salvaje", economistas de la tradición austríaca y libertaria documentaron la responsabilidad del Estado con detalle:

Lo que nació de las cenizas

El 31 de octubre de 2008 — seis semanas después de la quiebra de Lehman Brothers y en pleno pánico financiero global — un programador anónimo publicó un paper de 9 páginas en una lista de correo de criptografía. El asunto del mail era "Bitcoin P2P e-cash paper".

El 3 de enero de 2009, Satoshi Nakamoto minó el primer bloque de Bitcoin. En él grabó un titular del diario The Times:

"Chancellor on brink of second bailout for banks"

El canciller al borde de un segundo rescate a los bancos. El mensaje era cristalino: el sistema financiero está roto, los gobiernos rescatan a los responsables con el dinero de las víctimas, y yo creé una alternativa donde nada de esto es posible.

La crisis de 2008 destruyó la confianza en el sistema financiero tradicional. De esa destrucción nació la herramienta que eventualmente podría reemplazarlo.